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La crisis de la representación

5 agosto, 2011

¿Error de diseño, o seguro de vida de los representantes?

(Artículo publicado en Diario Siglo XXI,
reproducido en Rebelión,Filosofía de monos,MATS Madrid)

El modelo actual de democracia se basa en la representación como mecanismo principal y casi único de participación del pueblo en política. Todo el entramado de partidos y de instituciones   conforman este sistema donde los representantes son los actores principales en la toma de decisiones, de manera que se configura una especie de pirámide de representadxs en la que según se asciende se toman decisiones en representación de todos los que hay debajo, siendo el presidente (o el secretario general) el representante último, que toma las decisiones en nombre de todos.

Representar tiene varias acepciones. Dejando de lado la más teatral, en la que la farsa está aceptada, todas las demás requieren de veracidad: me representas en algo si defiendes mis intereses, lo haces con el mismo interés (y tal vez mayor acierto) que si fuera yo. Eso es lo que hacen los representantes de actores, músicos o deportistas: actúan en nombre de ellos, defendiendo los intereses de sus representados.

Sin embargo nuestra actual democracia representativa ha ido progresivamente cayendo en una dinámica en la cual se van perdiendo sus dos naturalezas: el gobierno del pueblo, y las actuaciones en defensa de los intereses de todxs. Y aunque esta situación aparenta ser una crisis de la democracia, es en realidad una crisis de la representación.

Las democracias contemporáneas nacen como respuesta burguesa al poder absoluto de los monarcas. El sistema de leyes y derechos que las regulan, ha ido apareciendo como compensador de las desigualdades y como garante de los derechos de la totalidad de lxs ciudadanxs. Por eso solemos usar como sinónimo de democracia la expresión ‘Estado de derecho‘.

Así pues, este edificio de derechos, instituciones, partidos y organizaciones (lo que podríamos llamar ‘el sistema‘) aparece como el defensor de los intereses de todxs, y además como algo que nos es propio, puesto que todo el mundo puede participar en él, mediante los mecanismos de representación, ya sea proponiéndose como representante, o participando en la elección de los representantes.

Pero… ¿Qué garantía tenemos lxs representadxs de que nuestros representantes van a hacer su labor correctamente? ¿Que mecanismos legales y/o institucionales tenemos para verificar que la representación se está realizando de forma correcta en defensa de nuestros intereses y, en caso de no ser así, anular esta representación para elegir otra?

Pues, de forma general y efectiva, ninguna. No la podemos verificar, comprobar, supervisar, ni por supuesto, anular.

Y es ahí, en esa falta de supervisión, donde aparecen intereses mucho más poderosos que socavan  de manera imparable el funcionamiento de nuestra democracia, vaciándola de su contenido nominal. Estos intereses, fáciles de rastrear entre los poderes fácticos clásicos (la banca, la iglesia) y otros más contemporáneos (las grandes corporaciones, la oligarquía capitalista mundial, mal llamada ‘los mercados‘), disponen de la capacidad de impedir a los representantes populares que cumplan con su encargo, mediante dinero, cargos, privilegios y prebendas que les son otorgados de manera interesada.

Esa es la situación que nos lleva al estado actual, en el que los representantes (nominales) del pueblo, lo son realmente de los intereses contrarios al pueblo. Rescates bancarios, relajación en la vigilancia del cumplimiento de las normas de unas empresas, legislaciones que protegen el funcionamiento irregular y dañino de otras… En resumen, el sistema como defensor de los poderosos, y como agresor del pueblo en general, y de lxs más desfavorecidxs en particular.

Quedan completamente justificados los cánticos del 15M “¡Que no, que no, que no nos representan!”. Efectivamente, están representando a los que quieren su beneficio particular a costa del perjuicio común.

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From → 15M

7 comentarios
  1. Luis Alís permalink

    Muy inteligente/inteligible, ir al diccionario para hacer ver la raiz/definición de representante….cualquier lector sin duda hace suyas las definiciones de la RAE, y correlativamente el resto de la argumentación.
    La pena es que yo ya soy representado convencido de que no me representan…
    Lo necesario, lo urgente, lo importante a la vez, tanto monta monta tanto… conseguir una mayoría que cante con convencimiento, razon, y alternativas….”que no nos representan….”

  2. Unos Links permalink

    Links relacionados:
    – ¿Nos representan las Cortes? (Vicenç Navarro)
    http://www.attac.es/nos-representan-las-cortes/
    – Democracia representativa versus democracia participativa (Antonio José Gil Padilla)
    http://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-jose-gil-padilla/2011-05-25/democracia-representativa-versus-democracia-participativa/2011052513575900759.html

  3. machusca permalink

    Muy bueno el articulo Solo que es realmente una democracia como dices al principio? Yo desde luego no me siento representada mas que con el QUE NO NOS REPRESENTAN Un abrazo

    • No, no, claro que no es una democracia. Es un espejismo de democracia, y el espejismo se mantiene al votar y tener ‘opinión pública’. Lo que he querido analizar es que es la representación no tutelada la que impide que sea, estructuralmente, una democracia.
      O sea, que la democracia representativa, sin mecanismos de control no puede ser una democracia
      Y probablemente, que esto es algo para analizar más despacio, es la contrarevolución conservadora que se prepara en los 70 y empieza a materializarse en los 80, con la deuda como bandera, la que ha ehcho que ese espejismo se deshaga. Quiza ellos han medido mal el margen de maniobra para su depredeción, y han empujado a la sociedad mucho más allá del punto de equilibrio. Espero que en un extraordinario movimiento de péndulo toda la energía que han acumulado en contra de todos la podamos usar en contra de ellos, y en vez de estar ante ‘el fin de la historia’, estemos ante el comienzo de la historia de las gentes.

  4. ELE permalink

    Y es posible implantar esos mecanismos de control:

    http://www.elpais.com/articulo/internacional/Islandia/procesa/ex/primer/ministro/responsabilidad/crisis/elpepuint/20110905elpepuint_8/Tes

    • Gracias Ele, es un reto: si vamos a juzgar (y condenar) a todos lo que han sido negligentes en la gestión de lo público, necesitamos como la mitad más de cárceles que las que tenemos. A lo mejor es una manera de reactivar la construcción. Y desde luego, levantaría la moral de la mayoría de la gente.

  5. ELE permalink

    Bueno, no he reflexionado aún sobre si es o no lo mejor pero desde luego, es factible. Lo que es evidente es que es muy fácil tomar decisiones cuando tus actos no tienen consecuencias que repercutan directamente en ti. A todos nos han enseñando desde pequeños que cuando haces cosas mal, la consecuencia lógica es un castigo. Un castigo es algo que “duele” a la persona que lo recibe, un acto punitivo que hace que la castigado se sienta mal y por tanto, tenga ese dolor en cuenta a la hora de repetir la conducta que lo motivó. Qué castigo tienen los políticos (o todos los que ocupan puestos de responsabilidad a un nivel que nos afecta a todos los ciudadadanos) cuando toman decisiones que pueden llevar a muchas personas a la ruina? No salir votados en las próximas elecciones??? No basta, obviamente.

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