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Encontrar un lenguaje común para la acción reivindicativa

5 septiembre, 2011

La lucha por las reivindicaciones sociales ha de ser masiva y unitaria para ser exitosa. El pasado 31 de agosto la primera coincidencia del 15M y los sindicatos en un acto nos enseñó parte del camino que nos queda por recorrer. Fue una extraordinaria oportunidad para aprender.

(Artículo publicado en Diario Siglo XXI,
reproducido en kaosenlared.net,Filosofía de monos,Rebelión)

Sólo podremos ser millones si tenemos actitudes de suma, dejando de lado los antiguos y tradicionales símbolos del enfrentamiento. Tenemos que dejar claro en cada ocasión de lucha y de reivindicación que estamos unidos por el mismo objetivo y que nuestras diferencias son poco importantes. Esa nueva cultura de la unión (o incluso de la unidad) es algo que estamos construyendo poco a poco, que requiere cambios en todos, y que de momento se evidencia más necesaria que presente.

Que esa nueva cultura es imprescindible (y tal vez está ya en construcción, quizá en sus cimientos) lo pude ver claramente al llegar a la concentración el pasado miércoles y verla repleta de banderas rojitas con logotipos. Era algo que sabía claramente que pasaría, pero no por esperado resultó menos contradictorio.

¿Sin saberlo había llegado al plató de la filmación de un spot sindical?

Nada más lejos de la realidad. Donde estaba llegando era delante de Delegación de Gobierno en Valencia, a la concentración en protesta contra las reformas laboral y de la Constitución que la Plataforma Drets Socials Valencia había convocado hacía una semana. A esa convocatoria se sumaron sucesivamente la asamblea del 15m en Valencia, reunida de forma extraordinaria el domingo anterior y los sindicatos, que habían salido dos días antes superconcienciados de la reunión con las mesas de convergencia y otras organizaciones, y que anunciaron movilizaciones para el 31 o el 1, en preparación de una gran marcha el día 6.

Se trataba de un acto muy claro de protesta en contra del llamado #reformazo, en el que concurríamos muchas organizaciones distintas pero para los más activos en la calle en el pasado inmediato, ya acostumbrados a gritar como una voz, dejando de lado las diferencias (que las hay), el efecto al llegar a un bosque de banderas fue, en el mejor de los casos, desconcertante y, en el peor, muy cabreante. La sensación general, expresada de una manera muy valenciana, fue: “no toca”. Sin embargo está claro que eso que hicieron los sindicatos no era ni nuevo, ni inesperado. Compiten entre sí en las elecciones sindicales, y allí donde van parecen querer extender esa competición. Esa presencia abrumadora de sus símbolos se muestra como una técnica de venta de imagen, pero que en el contexto de la reivindicación por una causa parece fuera de lugar, y ha venido provocando desafección y distanciamiento entre muchos trabajadores.

Definitivamente desde el 15M, en plan humorístico pero firme, se quiso evidenciar que esa técnica de competir para ver quien está más presente en las acciones de protesta estaba allí fuera de lugar. Está claro que la expresión de ese rechazo, o el rechazo en si, puede no gustar a gente que lleva metida en la lucha obrera desde antiguo, que quizá mira con más cercanía emocional los combates por los derechos que se libraron en el pasado, y con bastante más distancia las actuales acciones reivindicativas.

Sin embargo detrás de las banderas está el bosque y hay que ser capaces de verlo y valorarlo. Por fin, tras más de 3 meses, los sindicatos han bajado a la calle con la sociedad que protesta. Por fin han salido de sus oficinas, de sus fábricas, de donde estén, de ese confort y han bajado a reivindicar, junto con el resto de la sociedad que protesta. Se les cantó y el resumen que dio alguna de las televisiones allí presente habla más de lo que sucedió entre los que protestaban, que de las razones de la protesta . Pero por algo se empieza.

Todos tuvimos en el miércoles pasado una primera oportunidad de aprender: Los sindicatos, si se dan cuenta de que esta lucha para cambiar la forma de gobernar y de ser es una lucha de todos a la vez pero de ninguno en concreto, guardarán todas las banderas, llevarán, si acaso, una grande o dos por mani, y será perfecto. Que estén presentes es ideal, es la recuperación de un rol que nunca deberían haber abandonado. Que cada sindicalista lleve una bandera, para ahogar a los de los otros grupos, es rechazable, es pasado, es historia antigua. Por nuestra parte, las organizaciones sociales y los miembros del 15M, hemos de aceptar la presencia de algunos símbolos de organizaciones, algo que se ha rechazado categóricamente desde el principio.

Porque para este presente de reivindicación que está en construcción desde finales de la primavera y que está formado, sobre todo, por gente que se ha sumado y empuja una lucha de cambio, honestamente, con lo mejor que tiene, se necesita que el futuro inmediato de acción sea mucho más masivo. Necesitamos encontrar un lenguaje común, nuevo, para poder ser muchísimos más, juntos en la calle, en las plazas, y delante de los centros de poder. Sintiéndonos firmes en la acción, sin que nuestro anterior forma de expresarnos nos debilite ni nos hipoteque.

Ese lenguaje común está ya al alcance de los dedos. El 15M está formado por ciudadanos anónimos que buscan promover cambios. Bastantes de esos ciudadanos tienen pasado y presente en organizaciones. pero lo llevan dentro, y comparten con todos los demás lo que con ellos tienen en común. Es una forma de lucha a la que los miembros activos de los sindicatos, bases y afiliados, están invitados a sumarse y a hacerla propia. Juntos podemos hacer muchísimo más, respetándonos y apoyándonos.

Personalmente todo el desarrollo de la concentración del miércoles me pareció, sobre todo, esperable. Y visto con perspectiva, el resultado fue, anécdotas aparte, satisfactorio. Si vamos a trabajar juntos va a ser con unas reglas comunes. Y esas reglas no serán las de las banderas para separarnos ni las de los líderes para que nos traicionen. Hay mucho que tenemos que cambiar cada uno en nuestro interior, para poder llegar a actuar como si fuéramos uno. Pero el trabajo ha empezado. Ya estamos juntos en la calle. El resto es tiempo y voluntad.

¡Al tajo!

Vídeo 1:

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=eBxebtc3O6Y%5D

Vídeo 2:

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=57qwBJNqWBM%5D

ADDENDUM: Tambien se está hablando de esto:

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From → 15M, Vídeos

16 comentarios
  1. Marco permalink

    De acuerdo en tantas cosas, aunque en otras discrepo, y lo sabes. Creo que nos resultará mucho más fácil y fructífero si somos nosotros los que dejamos de ver las banderas como una afrenta, como un engaño, y simplemente pedimos a sus portadores que sean consecuentes con lo que esas banderas significan Creo que ese es también un trabajo del 15M, concienciar a los portadores de banderas que con eso no vale, que hay que ganárselas, porque esas banderas tienen detrás una historia de lucha y sangre que no debemos olvidar

    • Gracias por la aportacin Marcos. Solo he lanzado un punto de vista, con la intención de que se debata. Si lo hablamos entre todos seguro que llegamos más lejos que si nos quedamos cada uno con nuestras convicciones.

  2. Juanxo permalink

    Lo que el 15M debe de hacer es dejar toda esa banderafobia y arrimar el hombro junto con todas las asociaciones, colectivos, sindicatos y partidos que llevan tras de si muchos años de lucha reivindicativa contra el capital. Culparles porque hasta ahora no lo han conseguido, llamandoles vendidos a la minima y tratandolos a todos por igual no conseguira mas que restar fuerzas, y fuerzas con mucha experiencia y combatividad.
    Un saludo, y perdon por la falta de acentos, que no se que le pasa a mi teclado…

    • Hola Juanxo, gracias por comentar. Esta claro que todos sabemos seguro que tiene que hacer el otro, lo malo es que el otro está seguro de lo contrario. Y tambien es cierto que entre las organizaciones sindicales hay bastante que cambiar. Si no serían fortísimas, y cada vez que llamaran a los trabajadores estos acudirían.

      Yo espero que seamos capaces de querer mover las cosas juntos. Todas las personas que han bajado a la calle y se han dejado sus etiquetas y banderas en el bolsillo (porque eso es lo que hay en el 15m, personas, con ideología e historia combativa, muchas de ellas) lo han hecho con la convicción de que había llegado el momento de dejar la pasividad social y buscar como conseguir cambiar las cosas.

      Ese es el objetivo, esa es la lucha, y en eso estamos. Mientras con el debate seamos capaces de no perder el norte, y no olvidar que queremos que los golfos dejen de estar en el poder, que los delincuentes que han arruinado el país estén en la carcel, y que se cambien todas las normas para que eso no pase más (por poner solo algunos ejemplos), estaremos avanzando.

  3. Manu permalink

    Me ha gustado mucho el artículo.
    Un abrazo Luis.

  4. Seré breve, estoy de acuerdo en general, no me gusta la lucha de poder que representan las banderas, creo que el contrincante no está en la calle. Tenemos un tsunami acercándose, más nos vale no rechazar a personas o colectivos que persiguen los mismos cambios
    Eso sí, abogo por la moderación en las banderas y la proliferación de lemas reivindicativos según la conovatoria. Pero no somos nadie para acotar la libertad de expresión de nadie, ¿o queremos que todos participemos uniformemente? Tolerancia, respeto, y sobre todo no perder nunca de vista los objetivos.

    Buen debate Luís W!!

    • Gracias por tu aportación!. Totalmente de acuerdo con el tsunami. Los tiempos que vienen son dantescos, y debemos construir redes cívicas para poder defendernos mejor, lxs unxs a lxs otrxs. El respeto, la tolerancia, el compañerismo, la solidaridad, la ayuda mútua … son los valores que van a marcar la calidad con la que afrontaremos el futuro, y son esos valores que han sido pisoteados y la mayor parte hemos dejado abandonados. Lo símbolos, banderas o lo que sean que haya, si pueden ser para unirnos seá un avance, desde luego. Y si la ‘banderofobia’ que decía Juanxo se relaja, tambien avanzaremos.

  5. Me parece bien Luis, en esencia es lo que he tratado de trasmitirles a los sindicatos y, unas más y otros menos, “entienden” que deben de ir por ahí… pero les costara un esfuerzo, por lo que tiene en parte de derrota, de asumir que no son los primeros y hegemónicos como lo fueron antaño.

    • Hola Antonio, gracias por tu comentario!
      Yo creo que la inmensa noticia ahora es que la gente de a pié se ha sumado a la lucha por realizar cambios. Quien lidera (realmente) no debería ser importante. Creo que ya tenemos en nuestra historia suficientes batallas perdidas por priorizar despellejarnos entre nosotros en vez de ir a por los que nos machacan.

      Podríamos estar ante un momento histórico, si seguimos hacia adelante, nos lo creemos, y cada vez más dormidos (o desesperanzados) se suman, o se reactivan. Esta estafa a la que llaman crisis nos brinda un momento excelente, gracias a descarnar los aspectos más oscuros del poder, y a ponernos ante unas condiciones de vida que no pensábamos que iban a volver. Todos tenemos que reaccionar ante esto y sumarnos al esfuerzo colectivo. El futuro que viene es muy duro, y solo desde un lado humano, de hombro con hombro, va a ser medianamente pasable. Cuanto antes nos demos cuenta todos, antes nos podremos preparar.

  6. Rafa permalink

    muy bueno, yo no lo había visto… estoy casi totalmente deacuerdo con todo lo que he leído. Muy bueno Luís (momento chupadita 😛 )
    No en serio… sigue así, eres un crack

    • Jue Rafa, que me va a tocar sensurarte el comentario!. Gracias por la visita y por el apoyo.

  7. Necesaria reflexión Luis y en la línea que también creo es necesaria, la de intentar comprender los por qués de cada unx. A este respecto estoy también muy de acuerdo con Marco.

    Las banderas, la mayoría, sirven para separar más que para identificar y lamento que casi todas hayan perdido lo bueno que representaban, eso sí, por una apropiación indebida de las mismas por las cúpulas sindicales y no por el comportamiento de sus bases a quienes, a lo sumo, podemos señalar “pecados” de omisión.

    Dicho esto, apuntar también que no todos los partidos, sindicatos y asociaciones son iguales; pienso ahora mismo en la CNT, un sindicato al que siempre ha caracterizado la honradez, que desde un principio, allá por los ’70, se negó a plegarse al juego de las subvenciones y que siempre se ha caracterizado por una defensa a ultranza de los derechos de lxs trabajadorxs.

    Finalizar comentando que también en el 15M tenemos banderas, símbolos y colores y que de todxs nosotrxs depende que sigan representando lo que hasta el momento representan.

    Salud 🙂

    • Gracias por comentar, Victor. Es verdad que no todos los sindicatos son iguales. Tambien es cierto que un exceso de generalización resta rigor. Se trataba de exponer el problema para debate, más que buscar el origen de manera quirúrgica. Creo que los acusismos no nol llevarán a nada, pero no hablar de los problemas, tampoco.

      En la concentración de ayer se produjo un movimiento de grupos muy curioso (al menos para mi). A partir de que los pocos pero ruidosos miembros del 15m que se sumaron a la concentración empezaron a cantar pidiendo más presencia verbal y anímica de los sindicatos, todos los minoritarios se situaron al otro lado de ese grupo, detrás. Con las banderas, pero posicionados en el lado de la protesta social. Nadie comentó nada de las banderas, se daba por descontado (y más siendo una convocatoria sindicarl). Me gustaron especialmente los cantos de ‘¡Muchas banderas, ni un solo grito!’ y ‘¡Unidad, unidad, y una huelga general!’ .

      Creo que en el 15m tenemos muy, muy claro que trabajar juntos como uno es fundamental. El debate de los trapos es solo cosmético. El debate real es si en la concentración de protesta están solo de cuerpo presente, o en cuerpo y alma. Como hay tanto que hacer, y vamos a estar juntos muchas veces (espero), este y otros debates van a ir resolviendose por si mismos.

      • ELE permalink

        te voy a copiar eso de “debate cosmético”. Me gusta el hallazgo!

  8. Me alegro al ver que hay personas dentro de este movimiento que buscan la suma. No se puede imponer la pureza de un grupo. No se puede dar un molde obligatorio. Si comparto, como decís algunos, que es mejor buscar las partes que suman y negociar los límites de las distintas
    identidades. Seremos a veces ” un todo” y en otros espacios seremos las partes de algo así como de dos nacionalidades ( o más). Se puede ser multifacéticos y respetar normas en distintos contextos. . Luchar contra nosotros nos limita para atajar el problema que nos preocupa a muchos.Gracias por vuestras voces de esperanza compartida.

    • Gracias por comentar. Muchos creemos que es necesario un esfuerzo de entendimiento, de colaboración, de respeto. Está claro que de forma espontánea las diferncias nos distancian, pero nos necesitamos todos, porque el escenario que se abre ante nosotros es extremandamente duro, y los de abajo, como siempre, vamos a sufrir las consecuencias.
      Si queremos que el estado del bienestar funcione, tenemos que participar en las decisiones, porque lo que está pasando ahora es un desmontaje, con robo de los caudales públicos incluido. Para presionar necesitamos ser muchísimos. No podemos pelearnos entre nosotros.
      Mientras no funciona o lo desmontan, lo fundamental es ver quien está necesitando qué, y ayudarle. Para eso volvemos a necesitar ser muchísimos, colaborando.
      Lo mire como lo mire, la única alternativa de futuro que veo es que nos pongamos en marcha juntos.

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