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Dos jóvenes miradas

28 febrero, 2012

Dos notas de dos jóvenes de menos de 30 años, que nos muestran dos formas de ver el mundo que vivimos, por Pablo L y JM Martín.

Mirada 1:

Esta es la historia de un joven sin sexo, sin rostro, sin nombre. Es la historia de cualquiera y de nadie en particular. O de todos en general. De jóvenes que deambulan sin saber muy bien que hacer. Sin futuro al que agarrarse, sin ilusión que alimentar.

La historia de miles de jóvenes con un futuro prostituido al mejor postor, a un salario de risa, a una precariedad institucionalizada en pos del beneficio económico de los que nunca pasarán la tarde de un lunes en un bar lamentando su mala suerte.

La historia de las lágrimas de rabia e impotencia que escapan cuando menos te lo esperas, de noticias sobre economía que crees que nada tienen que ver contigo pero que no dejan de ser otra puñalada a tus días. Los días que aun quedan por venir.

La historia de los sueños muertos, de los jóvenes que nacieron teniéndolo todo, muchachos y muchachas hartos de escuchar a los mayores decir “yo a tu edad me comía el mundo” sin saber que ahora el mundo está podrido y que los que muerden ese mundo son peces gordos que cuando abren la boca arrasan con todo.

De los cansados de buscar trabajo, de los apáticos que saben que su trabajo será temporal y miserere y que aun así se tendrán que sentir agradecidos.

La historia de la juventud perdida en redes sociales, televisión alienante y modas pasajeras. Del hedonismo, de la superficialidad. Los jóvenes para quienes no existe ninguna crisis, pues nada tiene que ver con su rosáceo mundo artificial.

De jóvenes que luchan en las calles por su dignidad, de los que sufren el acoso del poder, de los que no se quieren rendir por que saben que rendirse es morir un poco más. Los jóvenes que se ya se sintieron viejos antes de tiempo.

Esta es la historia de un futuro que parece no ser nuestro, del futuro que pintaron cojonudo para luego robárnoslo en la cara.

Mirada 2:

Esta es la historia de un joven con cualquier sexo, con cualquier rostro, con cualquier nombre. Esta es tu historia y la mía. Esta es la historia de ese joven al que por no entenderlo dejaste de prestarle atención. Esta es la brillante historia de un desenlace que tú no te esperabas y que ese joven ganó paso a paso, segundo a segundo.

La historia de miles de jovenes que, viendo que su futuro pasaba por prostituir su mente, decidieron dar una vuelta de tuerca. La historia de aquellos que se dieron cuenta de la oportunidad que les brindaba la historia: la oportunidad de construir algo nuevo y olvidarse de lo viejo.

La historia de gotas de sudor, de brillo en la mirada, de insolencia y atrevimiento. La historia de apagar la tele para dejar de oir malas noticias y encender la mente para empezar a generar buenas.

La historia de darse cuenta de la importancia de no renunciar a los sueños. La historia de notarse el barro en la cara y el polvo en los ojos y aun así esbozar una sonrisa desafiante. La historia del no creerse cuentos chinos y empezar a notar el viento en el rostro.

La historia de quienes entendieron que las redes sociales son una herramienta contra quienes les oprimían. La historia de quienes abrieron los ojos a la mentalidad crítica. La historia de un poder que no era establecido, pero que se erigió en contrapoder y bendijo al mundo.

De jóvenes que fueron llamados quejicas y se convirtieron en creadores. De aquellos que, hartos de repetir los errores del pasado, inventaron nuevos aciertos. De la primera generación que dejó de creer mentiras y empezó a crear una nueva verdad.

Esta es la historia de quienes se comieron el mundo cuando más hambre tenían. De los que no se arrugaron. De los que jamás perdieron el norte ni la sonrisa.

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From → 15M

2 comentarios
  1. Juanma permalink

    Una visión muy cercana a la realidad a mi parecer, y por lo que percibo hablando con la gente, con gente joven con compañeros de trabajo, con amigos o con personas anónimas. Dos miradas que muestran claramente que no es necesario que todos nos transformemos para que la sociedad cambie, que con una parte sustancial es suficiente porque los demás de sumarán, se dejarán llevar por la inercia. Son los irreflexivos, los zombis que ahora pertenecen a la primera mirada, mañana seguirán ahí pero entonces serán más responsables de su apatía o de sus miedos porque no existirán la desinformación premeditada ni el bombardeo de mensajes publicitarios vendiendo la falsa felicidad.

    Salud.

  2. colín permalink

    Me encanta, que dos visiones tan reales y tan practicables…

    Un abrazo

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