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Correas de transmisión

22 febrero, 2013

Para superar este sistema corrupto, homicida y esclavista tenemos que romper sus correas de transmisión, y reforzar las que nos conduzcan a uno más humano, incluyente y respetuoso.

(Artículo publicado en Diario Siglo XXI, Kaos en la red y terc3ra información)

A lo largo de este mes de febrero estamos asistiendo a un espectáculo grotesco que nos muestra el estado de putrefacción que circula por lo más sólido de nuestro sistema político: los papeles de Bárcenas aireados inicialemente por los periódicos El País y El Mundo, la enésima declaración de Diego Torres ante el juez en el caso Noos o las informaciónes que vienen del entorno de CiU (ya sea por los perseguidos vástagos Puyol o por el acuerdo para impedir una sentencia en el caso Payerols) nos ilustran de una forma repugnante la forma en la que el dinero de todos ha estado yendo a los bolsillos de unos pocos en el PP, en la Casa Real y en CiU. No nos olvidemos de Blanco y su caso Campeón o el caso de los ERE, que señala igualmente al PSOE.

Hace 2 años de la modificación de nuestra Constitución para priorizar el pago de la deuda, hace más de 3 años del inicio de los recortes en contra de las actividades de Protección Social que realiza el Estado, o casi 15 de la ley del suelo que promovió el Gobierno de Aznar y mantuvo prácticamente intacta el Gobierno de Zapatero. Y estas son solo 3 medidas económicas que pesan como losas sobre nuestros hombros. La destrucción, mediante el robo sistemático en forma de elevadísimos sueldos o multimillonarias jubilaciones sumados a decisiones defraudadoras y de quiebra, que los políticos han realizado contra los últimos vestigios de banca pública que eran las cajas de ahorros (recordemos que por ley debían destinar a obra social un porcentaje de sus beneficios) es otra medida económica directamente en contra de la población. Finalmente ese trasvase indecente y masivo de fondos públicos hacia entidades financieras (las mismas cajas quebradas convertidas en bancos, o bancos privados que debieron desaparecer por la incompetencia de sus consejos de administración) junto con la incapacidad de tomar decisiones de impulso de la economía han dado que en 2012 nos hayamos endeudado en 186 mil millones de Euros más. Otra pesada losa más.

Los beneficiarios de estas decisiones y los productores de las mismas se confunden de manera que, vista desde el 2013, toda la política española desde la transición hasta aquí parece un continuo de decisiones tomadas para favorecer a una minoría (la minoría que estaba cargada de dinero en aquel momento) y para mantener una barrera invisible entre esa clase superpudiente y la mayor parte de la población, económicamente modesta. Y justo alrededor de los pudientes se situó el entramado de partidos que después ha sido el turnismo PSOE-PP, desde el primer relevo de ‘color’ (más bién aspecto) político: El ascenso del PSOE. Por supuesto que la Monarquía como agente de cambio juega un papel central en como han discurrido las cosas. También ahora parece claro para que este sistema fuera eficaz debía estar oculto y los medios de comunicación jugaron ese eficaz papel de ocultación. Subrayando como importante la parte de la realidad que alejaba la mirada de la población sobre ese trasfondo de expolio, lento pero seguro, que nos ha llevado al actual estado de cosas: Este deterioro aparentemente imparable de nuestro Estado, de nuestra política, de nuestra economía.

Claro que todo esto sucedía porque las personas participando en los distintos grupos de actores eran cómplices activos y pasivos. Eran correas de transmisión de ese retrato de España que desde el poder en la sombra se pretendía mantener de forma definitiva. Y claro que hubo miembros de cada grupo que destacaron en esa labor de expolio con mucha más eficacia que otros. Pero lo importante no son los nombres, porque más allá de la culpa individual del que en cada momento era promotor se encontraba la suma de culpas individuales de todos los que actuaban como colaborador indispensable. Todos y cada uno, tanto los activos como los pasivos conocedores, han(¿hemos?) estado siendo las correas de transmisión de este sistema profundamente injusto, perverso y falso.

Siembre ha habido minorías críticas, informadas, que expresaban en sus análisis y opiniones el rechazo a esta forma de hacer las cosas. Pero han sido, en el mejor de los casos, colectivos marginales y marginados o corrientes de pensamiento consideradas extremistas y sin apenas credibilidad. El penúltimo de estos colectivos quizá sean los altermundistas de principios de siglo, aquellos que se plantaban delante de cada cumbre del G8 para expresar el rechazo hacia esta globalización exigiendo otra, otro mundo, uno posible. En Génova 2001 la energía principal de este movimiento como activador social se estrelló contra la policía en un choque que todos los medios de comunicación se encargaron de usar para demonizarlos. Y de forma rápida e inevitable el altermundismo (los antiglobalización, como los medios insistían en llamarlos) salió del imaginario colectivo.

Pero como consecuencia de esa crisis económica que cruzó el atlántico a consecuencia del estallido de los derivados financieros tóxicos a partir del 2008 el velo que ocultaba la realidad se ha caído para una parte nada despreciable de la sociedad. La conjura de los medios junto con la capacidad de comunicación de esas falsas verdades y esa realidad mentirosa que transmitían dejaron de cumplir la indispensable misión de distracción y entretemiento. Y un conjunto de acciones ciudadanas, movimientos inusualmente masivos de rechazo del sistema opresor, comenzaron a sucedersese por distintos países: Túnez, Qatar, Egipto, Islandia … España (y luego Israel, USA, Chile, México …).

A partir de las acampadas que se sucedieron en la mayor parte de las ciudades españolas tras la manifestación del 15 de mayo de 2011 fue imposible de ocultar que ese descontento y rechazo hacia este sistema que ya se anticipaba como en fase de demolición. A partir de esos días previos a las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo se resucitaron usos sociales casi perdidos: Asambleas populares, pensamiento crítico, reflexión política y económica popular. Crítica. Quizá el cambio más notable fue el de la pasividad por presencia, participación, activismo. El cambio del desinterés por la preocupación por supuesto que fue también muy importante. Y la resurrección de la horizontalidad como medio para tomar decisiones más inclusivas y la reivindicación de la participación ciudadana directa en política, otro hallazgo notable.

Este movimiento insufló una fuerza muy necesaria a una acción ciudadana que no estaba consiguiendo mucha fuerza pero que desde 2009 ya estaba intentando parar una de los aspectos más nocivos de la perversión de este sistema: La Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), movimiento anti-desahucios, había encontrado valores colectivos en donde el sistema politico-económico insistía en solo ver defectos individuales: Las personas tienen derecho a un techo; este derecho es más importante que la propiedad del mismo; los desahucios son un problema social, colectivo, de todos: El sistema que ha creado el problema debe proveer de soluciones realistas, prácticas.

Y así nos encontramos con unos ciudadanos que habían cambiado de perspectiva y de actitud. Unos anónimos actores de una semilla de cambio social, que estaban siendo correas de transmisión de una colección de valores recuperados y de preocupaciones comunes que servían de esperanza acerca de otro mundo posible. Acercándonos al segundo aniversario del 15M vemos que muchas cosas que habían estado siendo imposibles (400.000 desahucios y 70 iniciativas legislativas populares rechazadas lo atestiguan) se hacían posibles. Casi millón y medio de firmas válidas avalando la ILP de la dación en pago retroactiva, su admisión a trámite en el Congreso (el mismo día en la que se producían 3 suicidios hipotecarios), la intervención un día antes de Ada Colau, portavoz de la PAH, etiquetando correctamente como criminal a la asociación de la Banca … Una fuerza popular, activa y combativa, presionando a ese sistema podrido como no había pasado desde mediados de los 70.

Y así nos encontramos con una nueva polarización social. Tenemos a los miembros, actores y sustentadores de este miserable sistema que se derrumba sobre nuestras cabezas. Son señalados los dos partidos del turnismo. PSOE y PP, que por primera vez en democracia suman menos del 50% de intención de voto en las encuestas y por supuesto la Monarquía, señalada en alguno de sus conocidos y habituales vicios por el juicio a uno de sus miembros, Urdangarín. Y por supuesto en el mismo lado todos los pasivos, alienados o conscientes, los millones de personas aterrorizadas por que su sistema de creencias colapsa y no pueden (aún) valorar un nuevo sistema en el que los valores colectivos se impongan sobre los vicios individuales.

En el otro polo están los que se oponen con todo lo que pueden a la opresión económica, al desahucio y la desesperanza, a la mezquindad y el rechazo. No son los nombres ni las estructuras lo que importa ni se defiende en este caso: son las personas, su vida, su existencia. Muchos cientos de miles de personas, en distinto grado, han pasado a ser correas de transmisión de estos valores, generando una semilla de contrapoder popular que se opone, aún débil (pero firmemente) a las mentiras, el expolio y la depredación.

Una anécdota esclarecedora: Esta segunda semana de febrero nos ofreció el espectáculo de una intervención de un miembro de ese polo de Poder, Beatriz Talegón, haciendo una crítica muy sonora (y muy publicitada) en una reunión de su partido. Dos días después ella y un compañero fueron abucheados mientras intentaban participar en una manifestación por el derecho a la vivienda, siendo finalmente expulsados. Parece evidente que los que habían ido a reivindicar ese derecho identificaron a Talegón y Lopez-Aguilar como actores de ese bando que ha negado de forma efectiva hasta ahora ese derecho. No fueron admitidos como dos personas más que se sumaban a la reivindicación, porque se les reconoció y señaló como miembros del grupo que niega ese derecho, y como tales fuero expulsados.

Es tiempo de cambio social, que precede a un tiempo de cambio político.  El cambio, obligatorio, tiene que venir de una minoría (que irá siendo mayor según pase el tiempo y se endurezcan las circunstancias) que crea en una alternativa y esté dispuesta a trabajar para crearla. No podemos ser indulgentes con las tonterías que tanto daño nos han hecho hasta ahora, ni podemos seguir pasivos mientras desde todos los altavoces nos bombardean con material que, en el mejor de los casos, no nos sirve más que para estar aplacados.

Este sistema de partidos es, por diseño, corrupto. Es un sistema al servicio de la opulencia de la clase económica dominante, y requiere mantener marginados a la inmensa mayoría de la población, mientras acrecienta las diferencias económicas entre los que más y los que menos tienen. Solo tiene una oportunidad de no sucumbir por completo, y es liderando el cambio desde dentro, haciendo que se sustituyan los actuales valores corruptos por otros más universales. Los dinamitadores interiores tendrán que apoyarse en valores e ideas que, claramente, tienen más de 100 años de antigüedad y han sido sustentadas ya por cientos de miles de obreros a lo largo de nuestra historia. Igualdad, derechos, participación, responsabilidad…

Porque de no pasar eso lo que va a ser inevitable es una rebelión en contra de un sistema que expulsa a la mayoría para proteger a una minoría de desalmados. La disyuntiva ‘revolución o reforma’ está tan viva como cuando Rosa Luxemburgo escribió su obra, pero hoy la socialdemocracia se presenta como un fracaso ideológico en la práctica. Si va a haber una reforma que contenga una revolución, será desnudando el sistema actual. El gatopardismo no tiene donde agarrarse porque el sistema se derrumba sobre la masa, a una velocidad que se acelera cada día más.

Coda: Mañana 23 de febrero de 2013 tenemos una nueva llamada a visibilizar el rechazo al expolio y la defensa de la construcción que tanto esfuerzo (y dinero) nos ha costado: el Estado Social. Las mareas ciudadanas están convocadas en decenas de ciudades españolas, a partir de las 18:00. No es una manifestación que generará un gran cambio, es solo otra gota más que impulsa el río del inevitable cambio. Súmate

23F juntes

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From → 15M, Activismo

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