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Algo huele a podrido en el 8 de marzo

11 marzo, 2013
Las mentiras del 8 de marzo

El texto que sigue me ha parecido muy valiente y necesario y lo republico como tantos otros que voy encontrando, para que no se me extravíe y para que los que entráis a leer podáis planteároslo también. Estoy de acuerdo con el planteamiento de que no es posible cambiar las cosas desde el respeto absoluto al marco establecido y también en que no hay avances sin transgresión masiva. Tenemos las 8 horas por la huelga de La Canadiense, en Barcelona, gracias al apoyo del sindicalismo combativo. Las mujeres conquistaron el voto tras movimientos populares y con acciones valientes y decididas como la de Clara Campoamor. No hay avance sin lucha y los cambios no vendrán como limosnas de este sistema genocida. Las manifestaciones solo pueden ser el primer paso que demos cada persona en la mejora de la sociedad. Pero detrás de este debemos dar cientos o miles de pasos más, que solo serán efectivos si los damos cada día y en cada uno de nuestros lugares de trabajo y vida.

Algo huele a podrido en el 8 de marzo

(Artículo original de Rosario Hernández.Catalán en Glayiu)

Algo en mi condición humana me provoca el sonrojo cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas.

Estoy un pelín hasta el coño del 8 de marzo. Y más aún del 25 de noviembre. Y del primero de mayo. Y de todo el santoral anual con que los Estados han ido poquito a poco canalizando y amansando nuestras ansias luchadoras. El día del SIDA, el día de la infancia, el día del refugiado, el día del vino de Cangas y el día de los oricios en salmuera. Días aprobados por la ONU, la UNESCO, la OTAN y toda su raza*. Yo hoy no celebro, tampoco me manifiesto. Algo huele a podrido en todo esto. No sé explicitarlo muy bien, pero me da pudor ver carteles estatales celebrando mi femineidad.

¿Que tengo yo en una mani que pedir qué?, ¿que no me recorten más en igualdad? ¿A quién decís que se lo pido? ¿Al Estado?, ¿vestidita de lila? No, algo huele a podrido en todo esto. Algo en mi fuero interno me hace sentir ridícula. Es un sentimiento nuevo, que soy feminista, y he ido a muchas manis, pero alguien se ha cagado, ha dejado un zurullo muy gordo y un tufo a Sección Femenina asola el país en estos días del santoral estatal. Con todo el respeto, compañeras, compañeros, pero sospecho que llegan tiempos en los que va a tocar otra cosa. ¿Soy yo sola?, ¿no os pasa algo parecido?, ¿no os empiezan a truñir ya estos días? No me digáis que “es que es un día superimportante, un día para salir a la calle”. Creo que la cosa exige algo más profundo… no sé qué… estoy perdida, sólo olisqueo algo nuevo en el horizonte, pero no sé qué es. Construir, más que reivindicar. En las plataformas feministas se nos va mucha energía organizando 8 de marzos y 25 de noviembres y sospecho que esa energía deberíamos gastarla de otra manera…

Pedirle al Estado mejores leyes. Menos recortes. Algo en mi condición humana se sonroja cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas. Y no es sólo cosa del bipartidismo, que ya os veo venir con esa cantinela. No, no sólo es cosa del gobierno, es cosa del Estado, que lleva en su esencia pastorear súbditas y súbditos. Siempre. El Estado es una de las cabezas del Patrix.

Ahí va una cita de Enric Durán: “Todavía hoy vemos reproducirse un hecho paradójico: las personas, queriendo ser libres, empiezan por pedir a sus opresores que las protejan modificando las leyes creadas por estos mismos opresores, pero la posibilidad de modificación de leyes en base al bien común no es más que una táctica preconcebida que consiste en hacer pequeñas concesiones para conseguir el conformismo y la aceptación sumisa de las grandes injusticias por parte de la mayoría de la población”. Pedimos a nuestros opresores que nos protejan, y lo pedimos en estos días en que ellos nos han permitido salir a la calle a limosnear. Algo huele a podrido. No tengo argumentos, sólo intuición….Y la intuición es inteligencia con exceso de velocidad, inteligencia que sabe, pero que no sabe por qué lo sabe.

Con todo mi más sincero respeto, compañeras. Con todo mi agradecimiento, perdonad mi atrevimiento.

[1]

Notes

[1] Puede que también os interese esta reflexión escrita en el 2008. Ya no la suscribo del todo pero ahí va: Hiperlugares agotados Cuando decidimos dónde hacer una manisfestación o una concentración, hablo de las feministas y de nuestras fiestas de guardar del 8 de marzo y del 25 de noviembre, siempre elegimos lugares del siglo XX: plaza del Ayuntamiento, frente al Campoamor, plaza de la Escandalera, plaza del Parchís… Las gentes de los movimientos sociales, o sea, las gentes de izquierdas gustan de frecuentar lugares con una fuerte densidad simbólica: plazas céntricas, bares míticos, locales de asociaciones, sedes de partido, Universidad, barrios con solera … estos lugares otorgan mucha identidad a quienes los frecuentan. Son hiperlugares, lugares con encanto, con mucha historia, con alta concentración semiótica, lugares donde hace treinta años una se enfrentó a la policía, otra soltó un discurso, el otro repartió octavillas, la de más allá conocío a su chica. Hiperlugares, lugares ricos, densos, lugares sacrolaicos. Las concentraciones y manifestaciones del calendario feminista, por lo menos en Asturias, han perdido demasiada fuerza performativa, es decir, no extrañan, no incomodan y no suscitan. Esto se debe en buena medida a que tanto la fecha como el espacio están desactivados por las instituciones y nuestra inercia. Conviene que empecemos a tomar los nuevos espacios públicos, espacios cero en sentido y en historia, pero donde hoy se concentra mayor densidad de consumidores que siguen teniendo un algo de conciencia política. Siguen siendo humanos. Conviene concentrarse en los no-lugares. El 25 de noviembre debería ser el 25 de diciembre en el Parque Principado. El 8 de marzo podría celebrarse el 8 de enero (inicio de rebajas) en el Calatrava.Nuestra identidad se edifica en los hiperlugares, pero las concentraciones hay que hacerlas en los no-lugares porque el mero hecho de romper la lógica consumista con la militancia feminista, ecologista, pacifista genera valiosas incomodidades y extrañezas.

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From → Activismo

4 comentarios
  1. Alfredo permalink

    Hola, Luis. Te mando un comentario sobre un tema tan resbaladizo.

    No me gusta hablar de temas sobre la mujer, si no es con una mujer. Por muchas razones, aunque la fundamental es que tengo poquísima idea sobre el tema. Al menos es lo que he comprobado en la convivencia con mi compañera durante 41 años y con mi hija durante 33. Por eso es por lo que, cuando leo un tema como el que plantea Charo H. Catalán, lo que hago es comentárselo a mi compañera, que si que entiende de temas de la mujer.
    Después de pasarle el artículo, me ha dicho con sorna que no podía darme su opinión sin conocer la experiencia de militancia feminista (familiar y organizativa) de la tal Rosario Hernández, pero que por sus afirmaciones, debía haber aprovechado mucho sus treinta y pocos años, que es la edad de nuestra hija.

    Dicho esto, que es lo fundamental sobre el tema del 8 de marzo, debo confesar que me choca la cantidad de nuevxs comunicadorxs que están apareciendo en los últimos tiempos, en todos los foros que la actual situación social fomenta (plazas y ciberespacio), y que tienen en común un tinte anarquistoide de salón, que sirve de cajón de sastre para algunas afirmaciones peregrinas que jamás hubieran tenido la más mínima audiencia en tiempos de la dictadura, donde primaban las propuestas con objetivos concretos y posibilistas, porque te iba la libertad en ello. Supongo que será el precio a pagar por la libertad de expresión conseguida.

    Un saludo

    • Hola Alfredo, muchas gracias por pasarte por el blog por dejar un comentario.

      Con respecto a los temas del feminismo y la lucha femenina por no ser marginada/discriminada/oprimida confieso que tengo muchas debilidades. Personalmente creo que unir luchas y visibilizarlas en días concretos es un buen medio si se usa como apoyo para buscar con ahinco salir de los nichos sociales y de los tópicos en las que el patriarcado dominante las encasilla y intenta encerrar.

      Sin embargo la mirada de Rosario Hernández sobre este tema me ha parecido una reflexión crítica muy interesante porque la veo trasladable a otras luchas y a otras “acciones”. Al final se resume en ¿pero haciendo siempre lo mismo vamos a conseguir algo distinto, mejor?. Debe ser (al menos yo lo veo así) una puerta para el debate sobre cuales son los pasos que no estamos dando, para poder darlos.

      Creo que la idea es importante. De echo creo en las ideas y me parece que la gente es, solamente, buen portavoz de las mismas. No suelo buscar la cualificación del hablante (si acaso lo busco para leer más de el, cuando me interesa). Como creo en aquel dicho tan viejo “La verdad es la verdad, digala Agamenón o so porquero” alguna de las veces que encuentro un texto que creo que nos puede ayudar, ya sea a pensar, ya a hacer, lo pongo en el blog para compartirlo y para que no se me pierda. En cualquier caso esta chica tiene un blog: http://rosariohernandezcatalan.com/ donde hay también lecturas interesantes. Tabién encontré de ella un libro: Pero yo este trabajo para que lo hago

      Finalmente creo que este es un tiempo de dictadura que tiene un caracter distinto al que tu viviste. Dictadura de los poderes económicos, dictadura de los partidos, dictadura (claro) de la CEOE. Pero con un aspecto de participación, de leyes, de democracia. Y salen nuevas voces con nuevas ideas (y con viejas ideas recuperadas) a las que se las escucha más y menos, igual que se dijo en tu tiempo. Porque en todos los pasquines que se distribuían no se decían cosas sensatas, también se decían tonterías. Y porque muchas de las cosas por las que luchasteis ya están conseguidas (como me recordaba un es afiliado al PSAN). Es otro tiempo, son otras luchas y hasta es normal que alguna de las ideas te parezcan ridículas.

      Un abrazo y nos vemos.

      • Alfredo permalink

        He de confesar que, de no haber sido porque estaba en tu blog, que sabes que leo de vez en cuando, al llegar al “No tengo argumentos, solo intuición…”, (una persona como Charo, nacida en el 1979), no habría seguido leyendo ni la habría incorporado a “Favoritos”, desde luego. La red está llena de blogs interesantísimos de los que aprender, aunque lleves como yo, mas de 40 años intentando colaborar en hacer una sociedad mas justa y solidaria. No obstante, puede que a veces aflore mi peor subjetividad por haber conocido de cerca muchos casos, como el de mi contemporáneo señor Blasco, que en sus inicios son radicales de extrema izquierda (militó en el PC, MCE y Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) y acabó ganando dinero desde el PP a través de las ayudas a ONG’s. Conozco bastantes casos similares, con nombres y apellidos.
        Con relación a la actual dictadura del neoliberalismo y sus Mercados, la transición a una sociedad mas democrática, solidaria y justa, no necesita de dosis de “intuición sin argumentos”, como dice Rosario. En mi opinión, solo con razones y argumentos sólidos, deseables y posibles, se podrá aglutinar a ese conglomerado de ciudadanxs, plural, minoritario y sensible, capaces de generar las sinergias suficientes para un cambio cualitativo social. Y cuando digo minoritario, al referirme a ese conglomerado de ciudadanxs capaz de propiciar una transformación progresista-humanista de esta sociedad, lo hago como contraposición a quienes desde posiciones supuestamente de izquierda y extrema izquierda, (incluso anarquistas de salón), hablan del protagonismo revolucionario o transformador de “el pueblo”, “la ciudadanía”. Sinceramente, no se a quienes tienen ellxs de vecinxs, familia o compañerxs de trabajo, pero yo , mirando a lxs míos y a pesar de que algunxs los quiero mucho, no consigo imaginármelxs a la mayoría transformando nada mas allá del color de su coche. Con todo respeto hacia ellxs.

        Un saludo.

  2. Hola de nuevo Alfredo,
    yo creo que hacer una sociedad más justa, más incluyente o más humana, con respeto hacia distintos puntos de vista, preferencias o sensibilidades requiere escuchar mucho y aceptar muchas formas distintas de organizarse y hacer. Todo dentro de la inclusión, del respeto. No creo que el futuro quepa en la cabeza de nadie, ni siquiera de un grupo de gente. El futuro es algo inimaginable al que llegaremos con la suma de lo que hagamos, tanto los que estén seguros de sus ideas como los que se guíen por las intuiciones o emociones.

    Me alegro de que hayas encontrado algo útil en este texto y su autora. Vamos a ver que es lo que somos capaces de hacer entre tanta gente que intenta que esta vida sea mejor. Un abrazo

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